Nacimos mal acomodados en el árbol universal
pero el instinto pudo contra toda ley natural
sos pecado, sos condena, sos destino infernal
la tentación rompe la cadena, me enveneno con tu sal
Tu mirada derrite la fachada principal
la pasión toma el mando del viaje terrenal
la culpa nos aplasta justo un segundo después
el alma pide clemencia, el cuerpo pide otra vez
Aunque el reloj nos señale un destino muy dispar
se que cuando de improvisto baje el oscuro telón
imposible evitar la mueca lasciva justo antes del adiós
historia de amor proscripto, sangres incompatibles, destino que no se dio.
